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domingo, 4 de julio de 2010

"El origen del cascabel" por Sergio

Chose á Belle

Nadie conoce a ciencia cierta quién fue el inventor de tan adorable objeto. Aunque ahora se haya convertido en un algo muy cotidiano lo cierto es que no se han elaborado teorías de ningún tipo y se corre el riesgo, de que alguien vea en él un objeto sin el más mínimo interés o bien sobrepasen la más increíble de las fantasías elevando el origen sobre su creación, a épocas ancestrales y casi míticas.

La historia es mucho más simple y bella de lo que alguno podrá pensar. En mi época de investigador, una tarde de aburrida recopilación histórica, rodeado de viejos tomos decimonónicos, encontré unos legajos en los que se narraba la historia acerca del origen del susodicho objeto. He de admitir, que los legajos que descubrí se encontraban en muy mal estado, ya que tenían sin duda más de doscientos años. Me llevó más de dos meses de duro trabajo realizar una buena transcripción. He aquí, lectora y lector, el fruto de mi trabajo, espero que lo disfruten;

“Hace ya algunos años, vino a vivir al pueblo un joven médico cargado de ilusión. Acababa de finalizar sus estudios, y lo habían destinado a este condenado pueblo, perdido en el fondo del último de los valles de Francia. El chico, era de espíritu alegre, muy optimista y amable. Siempre sabía qué decir a sus pacientes para animarlos, yo diría incluso, que su mejor medicina era su sonrisa y su cariño hacia sus enfermos. En menos de un año consiguió ganarse el corazón de todos los habitantes pero la que quedó más prendada de él fue sin duda ella, Elisa.

Ella era una joven preciosa, de cabello oscuro y corto, de piel morena y ojos grandes, como los de un gato. Era tan morena que algunos aseguraban tener sangre fenicia en sus venas. Sea cómo fuere, era sin duda una de las chicas más hermosas y adorables del valle. Sin embargo, Dios no quiso crear a un ser tan maravilloso y perfecto, y la castigo con furiosa cólera, al permitir que tan adorable criatura naciese con una pequeña discapacidad, y es que Elisa, no era capaz de pronunciar tan sólo una palabra, era muda.

La joven, pasó a servir a casa del médico, al ser recomendada por alguno de sus pacientes que se había dado cuenta que el joven, era un completo desastre en la limpieza y mantenimiento del hogar.

Al principio, ella realizaba esas pequeñas labores domésticas durante un par de horas al día, pero poco a poco se fueron enamorando hasta que pocas semanas después, no hubo nadie capaz de separarlos. Estaban tan enamorados que comenzaron a vivir los dos juntos para poder compartir cada segundo de sus vidas, y pudieran sentir el calor del uno en el otro cada mañana al despertar.

Al poco tiempo de vivir juntos, él le pidió matrimonio, petición que fue respondida con tímidas lágrimas. Elisa cayó en una terrible depresión, lo que hundió el espíritu alegre del médico y también el de mucha gente que los quería. Ella no quería decirle lo que le ocurría, pero un día pensó que no tenía sentido seguir así, y decidió aclararle el sentido de su tristeza.

Con terrible pena, Elisa le escribió:

“Cariño, te amo más que a nada en este mundo, pero hay algo que me da un miedo terrible, hay algo que jamás podre darte, y es el dulce tono de mi voz susurrándote que te quiero, que te amo, que por tí daría la vida sin pensarlo. Te quiero tanto que no te mereces tal castigo, y es por eso, por lo que no quiero que te cases conmigo.”

Elisa le dejó esta nota en la mesa de su despacho y se fue a dormir a casa de sus padres. El médico, al llegar por la noche a casa, observó la nota, y sonriendo salió corriendo hacia casa del Joyero. Despertándolo en medio de la noche con fuertes golpes en la vieja puerta de madera, le hizo un encargo que debía terminar aquella misma noche, le hizo introducir una pequeña bola metálica, dentro de una bola de plata, algo más grande y hueca, atándola a una cinta de de terciopelo negro. Dicha creación fue bautizada como “Chose à Belle”, que era cómo a él le gustaba llamar a su querida Elisa. Con el objeto en la mano, y a pocas horas de despuntar el alba, el médico fue corriendo por el pueblo gritando y despertando a todo el mundo. La gente pensó que se había vuelto loco, y tenían razón, estaba loco de amor. Se dirigió a casa de los padres de Elisa sin darse cuenta que medio pueblo lo seguía en su locura. Llamó a la puerta y ella, que lo vio por la ventana, bajo rápidamente. Al abrirla, el se arrodilló ante Elisa y le dijo:

“Amor mio, deja de sufrir, atate esto al cuello, y deja que la plata cuelgue en tu hermosa garganta, a partir de ahora este será el sonido de tu voz susurrándome que me amas, quiero escucharlo todos los días que me quedan de vida. Elisa, ¿quieres ahora, casarte conmigo?”

Elisa asintió con la cabeza y el cascabel sonó con dulzura y alegría. Todo el mundo rompió a aplaudir y los enamorados se abrazaron entre lágrimas. Ya nadie los separó jamás.”
Anónimo

La palabra “Chose à Belle” pasó a lo largo de doscientos años, y con su correspondiente transcripción en Castellano a deformarse hasta convertirse en la de Cascabel. Hoy en día nadie conoce la historia de su origen, y lo que es peor, a muchos les daría igual. Yo pienso que es algo interesante y os lo transmito para volver a dar, a este pequeño y simple objeto, el valor que tiene y que le corresponde.

martes, 27 de abril de 2010

Que el viento se lleve las cenizas


Pilas y pilas de letra manuscrita, montones de libros impresos, de cartas que
guardan amores secretos y palabras que nunca llegué a pronunciar, dibujos que
intentan reflejar partes de mi alma, diarios con intimidades que jamás conté,
fotografías de cuando estábamos juntos, de cuando era pequeña, de con estas y
aquellas amistades, de familias, momentos congelados de felicidad. También están
los planos de las ciudades que visité, las entradas de los conciertos que fui,
de obras de teatro que me hicieron llorar reír, de pases a museos, de entradas
de ferias, pañuelos que llevé, flores que me
regalaron...
Recuerdos y
palabras, todo en una hoguera en la que se quema lo que fui y deja un camino
para lo que seré, porque juro que no volveré hasta que estés orgulloso de mí y
hasta que las piedras del camino me hallan curtido y sea capaz de enfrentarme a
mi destino.

Seré fuerte y libre, no lo dudes.

Por qué no, puede ser el inicio de una gran historia épica...

jueves, 11 de febrero de 2010

Somos unos animales

Salimos del bar, ha sido una noche muy larga e increíble a tu lado, pero hay algo en tu cara que me dice que esto no ha acabado aquí. Me besas apasionadamente, y noto como el fuego que se iba apagando con el frío de la noche se vuelve a encender. Tú sientes lo mismo y me llevas recorriendo las calles de la ciudad que duerme hasta encontrar un callejón desierto y silencioso. Yo adivino tus intenciones. "Maldito pervertido" te susurro y te ríes picarescamente. Después me vuelves a besar empotrándome suavemente contra la pared. Mientras me besas con ahínco, tus manos no dejan de recorrer los huecos que deja mi ropa, sabía que salir con falda iba a ser una buena idea, y vas aumentando mi deseo. Mis manos tampoco están quietas y recorren con precisión los lugares de tu anatomía que casi ya he memorizado. De las caricias pasamos a arañarnos la espalda, y de los besos a los mordiscos en los hombros, mañana habrá heridas de la guerra de esta noche. Se que estás llegando a tu límite y que pronto perderás la cordura, yo saboreo esos instantes antes de que la lujuria se apodere de nosotros y no nos deje pensar. Me quitas la ropa necesaria y haces lo mismo contigo. "¿Y si alguien nos está mirando?", "Pues que disfrute de la vista" fue tu respuesta en mi oído con una voz ronca por el deseo. Yo me río calladamente y entonces es cuando me levantas del suelo y nos hacemos uno. Es rápido, es salvaje, con cada embestida de tu cuerpo siento que el mío se eleva y que en un momento u otro voy a perder el conocimiento, de tanto placer que recorre mi cuerpo. Tú que te conoces mi cara como si de un mapa se tratara, estás satisfecho con lo que ves y tu respiración acelerada hace que se me escapen unos pequeños gemidos. No lo puedo evitar y tú me acompañas. Así seguro que nos va a oír alguien, no puedo evitar pensarlo antes de que una oleada de placer barre mis pensamientos. Creo que voy a estallar, te abrazo más fuerte. Se me nubla todo, y noto como un gemido gutural se escapa del fondo de tu garganta. El descontrol, ¿el cielo? y la nada. El deseo remite ya que ha conseguido la satisfacción que perseguía. Te beso y como si fuéramos unos fugitivos nos envolvemos en las sombras para recuperar la compostura. Se nota en la cara que no somos inocentes, pero que bien sienta hacer locuras de estas, sobre todo si es contigo.


Nos cogemos de la mano y nos vamos a casa, donde en la intimidad del dormitorio me haces el amor.

[Me apetecía escribir algo así, si son algunas cosas de las que pasan por mi mente echada a perder, en fin es lo que hay]

lunes, 8 de febrero de 2010

Amores de barra (historia completa)

Hoy es una de esas noches en las que me voy a comer el mundo, hoy soy la reina, vestida con una falda y unas botas altas de tacón, una camiseta que insinúa más que enseña y unos labios rojos carmesí. Y hoy no voy a dejar que nadie me robe el alma, esta noche no, si quieren unos cuantos bailes y unas risas, si quieren unas copas y un número de teléfono que muy probablemente no será el mío. Lo siento pero dejo mi corazón bajo llave y mis sentimientos en un baño de hielo. No quiero hacer daño, una noche no es mucho tiempo, además hoy si tiene que haber alguna víctima será ese macarra que se cree que por entrar con chulería ya me tiene a sus pies. Creo que necesito otro cubata, que bajo me has hecho caer, no, quita ese pensamiento de tu cabeza, hoy no es noche para pensar en él, te lo prometiste a ti misma. Pero te hizo tanto daño...mira ese que te sonríe desde el otro lado de la barra, quizá pueda calmar tus dolores de corazón esta noche.
Quizá...debería asumirlo ya...

Las dudas son las que me impiden actuar. -“Piensas demasiado” me decía un amigo. Lo importante es actuar, y para ello lo fundamental es no pensar en nada. La lección la tenía bien aprendida, pero en la praxis...hay algo que fallaba. -“Un día veras pasar un tren, y por no atreverte a cogerlo, perderás el rumbo de tu vida” me repetía una y otra vez.

Una noche más me enfrento a las dudas. En el bar la gente esta cómo loca moviendo las melenas y emulando a grupos de rock. El alcohol es muy barato y todos nos ponemos hasta el culo para convertirnos en aquello que realmente somos, y que escondemos durante el día. Bebemos litros y litros de vino malo, el estómago se resiente, pero soy duro. En una esquina del bar reflexiono con un amigo. Si lo que queremos es alucinar, es mucho mejor la droga, más rápida, más eficaz.

Atraídos por una fuerza desconocida, mis ojos se paralizan en una figura femenina. Es una reina, con botas de alto tacón, falda, y labios color rojo carmesí. Necesito verla más de cerca y me aproximo a la barra a pedir un vodka red bull, todo un clásico de nuestra generación. Mi amigo se aproxima y dándose cuenta de la situación me repite una noche más, “piensas demasiado”. Le pido un cigarrillo. Comienzo a fumar mientras miró aquella figura desconocida. Escucho los hielos chocar en el cristal del vaso, ya casi no queda vodka.

De repente ella me mira y nuestras miradas se cruzan durante varios segundos, mi corazón se quema, es el momento de subir al tren y a tomar por culo las dudas.

-”Me encantan tus labios”

Vale, creo que es la forma más directa de la que me han entrado nunca. Me dedico a observarlo más detenidamente. Me gusta como viste, sencillo, no como el chulapas de antes, tampoco es muy alto, lo que deja sus ojos justo a la altura de los míos. ¡Y madre que ojos! Al profundizar veo una mirada mucho más intensa que sus palabras, y es triste… ¿Por qué estás triste? Se notan los efectos del alcohol en la decisión que muestran. Vale, creo que me he entretenido demasiado en mi repaso y creo que espera una respuesta. Antes doy un sorbo a mi cubata y sonrío, creo que es el arma más eficaz para dejar a un chico desarmado, y se nota que esta vez me ha funcionado.

-Demasiado directo, ¿no crees?

Se sonroja, igual he sido demasiado dura, hoy tampoco estoy para ser benevolente, si quiere algo que se lo curre. No le va a ser fácil, pobre. En el fondo me da pena, quizá en la próxima frase sea un poco más permisiva. Además, me fascina su mirada. Me muero por saber por qué está tan triste, ¿una historia parecida a la mía? Espero que no, por su bien… ¿Pero que estás pensando? ¿Interesarte otra vez por un hombre? ¿Es que no has aprendido la lección muchacha estúpida? Quizá lo mejor será poner punto y final a esta tontería. Debería irme a casa, ya he tenido demasiado por hoy. Creo que estaré un tiempo sin aparecer por aquí… aún tengo muchas heridas que no se curan a base de cubatas. Me giro y en ese instante, me coge de la cintura.

- Vas demasiado deprisa. Ni siquiera me has dejado preguntarte tu nombre.- le susurre dulcemente en el oído. Ella se dio la vuelta, enfadada, y me quito las manos de su cintura.
- Eso no te importa. Dijo con arrogancia
- Tienes razón, en realidad me da igual cómo te llames, pero me gustaría hablar contigo.
- ¿Hablar de que?
- De lo que quieras, tampoco me importa, sólo quiero escucharte...
- Si quieres hablamos de mi novio que me esta esperando fuera del bar
- No creo que tengas novio, llevas toda la noche sola, además no me importa, no soy celoso. Ese pequeño comentario la hizo sonreír. Aunque creo que fue más por la satisfacción de saber que había estado largo rato observándola.
- Es difícil hablar de algo interesante con alguien al que no conozco de nada.- me contesto, persistiendo en dificultar mi intento de conocerla.
- Precisamente por eso quiero hablar contigo, me gustaría conocerte, no te estoy pidiendo nada que sea imposible, sólo que vengas conmigo a esa parte del bar donde no hay nadie, y podamos hablar tranquilamente sin que nadie nos moleste, solamente unos minutos.- le dije deseando que esos minutos pudiesen llegar a convertirse en toda la noche.
- Está bien.- acabó aceptando.

Me dejé arrastrar hacia la parte tranquila del bar, en realidad no sabía por qué cedía ante él. En fin, una oportunidad, como no te portes bien y me entretengas, me piro de aquí, que en realidad es lo que debería haber hecho hace mucho tiempo…

- Bueno ya que estamos aquí, ¿Qué quieres saber de mi?- Le pregunté no sin cierto sarcasmo.
-¿Quieres dejar de poner las cosas tan difíciles?, ¿quieres relajarte?, ¿quieres algo? Porque yo creo que ese cubata que llevas ya debe estar imbebible. Trae…

Al menos tiene carácter, se acerca más de la cuenta, y entre tanto olor a tabaco y sudor de gente desconocida, huelo una fragancia que me trae viejos recuerdos… ¡Mierda! ¿Cómo es posible? Intento contenerme pero al final acaba escapando una lagrimilla. Él se da cuenta, y sin decir nada, me besa en el lugar donde supuestamente debía encontrarse la lágrima en su recorrido a través de mi cara interrumpiendo su camino con sus labios. Además de dejarme desarmada, hecho que no sucedía desde hace tanto tiempo, ese gesto me pareció tan sensual… Y algo debió cambiar en mi actitud que él tuvo que notar, porque se atrevió a seguir rodando sus labios por mi cara, hasta dejarlos a escasos centímetros de los míos. Cierra los ojos fuertemente y después los abre mirándome fijamente.

- Enseguida vuelvo, no te vayas por favor.

Y se lleva mi cubata

Pasan diez largos minutos en los que he pensado en marcharme. No cuesta tanto pedir en este bar, quizás se haya largado al verme lloriquear...pero nada más plantearme esta incógnita aparece con dos bebidas más y me entrega una de ellas.
- Toma esta es para ti, no mereces mojar tus labios con una bebida tan desagradable.
- Muchas gracias, eres muy amable. Y dime, ¿que es lo que te gusta hacer en tu tiempo libre?
- No no, siempre es la misma pregunta- afirmó con seguridad - esta vez me gustaría comenzar la conversación de una forma distinta. Por ejemplo ¿Cuales son las cosas que odias, que música no soportas, que películas piensas que habría sido mejor no ver jamás?¿Matarías a alguien?¿Que es lo más fuerte que has llegado a pensar nunca?
- Me hacen gracia tus preguntas, pero quizás no sea el momento para responderlas
- Ahí esta el problema, siempre nos da vergüenza confesar lo que no nos gusta, sin embargo eso dice mucho más de nosotros mismos que las cosas que amamos.
- ¿Tú crees? Le pregunté realmente extrañada.
- Absolutamente
- De todas formas, ami me gusta más hablar de lo que me gusta, y por ejemplo me gustaría decirte que el beso que me has dado antes me ha encantado.
- A mí también
- Me acerqué lentamente a sus labios y le pedí que me besara en un dulce susurro.
- No puedes...me respondió severamente.

Es cierto, no podía besar a la persona que había decidido matar esta noche, me pregunto si el lo sabía, o simplemente lo intuía. Pero era el único que me había dado una respuesta semejante. ¿Debía por eso ser compasiva? Creo que no. Le sonreí otra vez, pero esta vez dejé muy claras mis intenciones. Qué pena que fuera demasiado tarde, ya se había tragado todo el cubata. Unas horas y todo habrá acabado para él. Y encima sin dejar rastro, una de las ventajas de haber estudiado bioquímica. Le guiñé un ojo y me dispuse a marcharme de allí. No volvería en mucho tiempo. Quizá mi próximo destino fuera Londres o Nueva York, lugares donde haya gente tan ingenua como él. Antes de que me fuera me miró y me preguntó:
-¿Por qué?
- ¡Oh, que pregunta más típica! ¿No eras tú el que huía de los tópicos? Además creo que no me entenderías. Sí, le cogí gusto después de haberme cargado a aquel cabrón por el que se me escapó una lágrima hace tan poco. Se que no es justo que por su culpa tengas que pagar tú, pero una se aficiona a estas cosas, además creo que tu ex novia me lo agradecerá. No me mires con esa cara, claro que lo sé, capullo. Me gusta hacer el papel de vengadora, pero me caíste bien así que no sufrirás demasiado. Hasta más ver.

Me fui de allí con una sensación tan rara…no pensaba que fuera a hacerlo hoy, ni que sería él. No quería hacer daño, ¿recuerdas? Joder que cosas tiene la vida. Me enciendo un cigarrillo y desaparezco.


R&S Productions :P

jueves, 4 de febrero de 2010

Amores de barra

Hoy es una de esas noches en las que me voy a comer el mundo, hoy soy la reina, vestida con una falda y unas botas altas de tacón, una camiseta que insinua más que enseña y unos labios rojos carmesí. Y hoy no voy a dejar que nadie me robe el alma, esta noche no, si quieren unos cuantos bailes y unas risas, si quieren unas copas y un número de telefono que muy probablemente no será el mío. Lo siento pero dejo mi corazón bajo llave y mis sentimientos en un baño de hielo. No quiero hacer daño, una noche no es mucho tiempo, además hoy si tiene que haber alguna víctima será ese macarra que se cree que por entrar con chulería ya me tiene a sus pies. Creo que necesito otro cubata, que bajo me has hecho caer, no, quita ese pensamiento de tu cabeza, hoy no es noche para pensar en él, te lo prometiste a tí misma. Pero te hizo tanto daño...mira ese que te sonrie desde el otro lado de la barra, quizá pueda calmar tus dolores de corazón esta noche.
Quizá...debería asumirlo ya...

sábado, 23 de enero de 2010

Pensamientos de él

La suave luz que entra entre las rendijas que deja tu pelo, que se enreda en mis dedos que no pueden parar de acariciarte. Ya no forman parte de mi, estan a tu servicio mi princesa. ¡Que digo princesa! Reina de mis noches en vela, de las cuatro esquinas que tiene mi cama, de los rincones de mi mente. Protagonista de mis sueños prohibidos y de las fantasias que genera mi imaginacion. Tu ahi dormida tan inocentemente no te das cuenta del poder que ejerces sobre mi, una mirada tuya y estoy rendido a tus pies, por el roce de tus labios soy tu fiel esclavo y cualquiera que sean tus deseos morire por cumplirlos. Dulce niña, mi diosa en cuerpo de mujer. ¿Porque yo? ¿Que viste en mi para hacerme el destinatario de tus regalos? Porque eres un angel caido del cielo y cualquier cosa que te diga es poca, no hay palabras para describirte ni para explicarte lo feliz que me hace el estar contigo. Solo el acariciar tu melena de leona es el extasis de la felicidad. Nunca me dejes solo...no se lo que seria de mi...Te adoro, te amo, te deseo, te siento. Cada parte mi ser es tuya, acepta mi humilde regalo y cuidame.
Siempre tuyo.






Proximamente pensamientos de ella....

sábado, 14 de noviembre de 2009

Siempre nos quedará París



Siempre quedarán esos momentos en tu rincón de la memoria, en tu "baúl de los recuerdos" como decía la canción. Lugares privados donde poder evadirte del día a día y recordar aquello que te hizo feliz.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Me cuesta tanto recordar....


Fue tan irreal. Todavia no soy capaz de asimilar que sea verdad. Todo ocurrio en una noche de sabado...

Con su mirada seductora, su cuerpo, su manos, todo el hacia que fuera uno de los hombres mas deseados de toda la discoteca. Estaba solo, sentado a la barra, con esos ojazos azules perdidos en un horizonte que iba mucho mas alla de la pared de aquel antro. No prestaba atencion a nada que lo rodeara y eso para Maria lo hacia todavia mas interesante. Llevaba varias horas sentado alli sin moverse. Al ver que el jamas se iba a acercar a saludarla, decidio dar el primer paso. Se acerco a la barra para pedir algo en un lugar cercano a su cuerpo. Mientra pedia, noto como le miraba de arriba abajo. Una vez que le sirvieron la copa, se giro y le miro directamente a los ojos. Ella le vio sonreir por primera vez. No era una sonrisa muy tranquilizadora. Incluso daba miedo. Pero ella se quedo, no iba a desaprovechar esta oportunidad.

-Hola
-Hola
-¿No vienes mucho por aqui verdad?
-No, es la primera vez que vengo a este sitio. De hecho, soy nuevo en la ciudad. Este bar me lo recomendo un amigo. Decia que habia chicas muy guapas y por lo que estoy viendo ahora mismo, no se ha equivocado.

Ella, enrojecio violentamente. "Menos mal que en este sitio hay mala iluminacion", penso. Sintio como se acaloraba, por eso le pregunto:

-¿Por que no salimos a dar una vuelta? Esta empezando a agobiarme el sitio. Ademas, con esta musica tan alta no hay quien se entienda.
-Si no lo decias tu, te lo iba a proponer yo.

Recogieron sus respectivos abrigos, y ella se alejo un momento para despedirse de sus amigas y coger el bolso. Ellas le desearon suerte y no les dejaron de mirar hasta que los dos hubieran salido por la puerta del bar.

Fue la ultima vez que la vieron con vida...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La locura y el amor

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los
sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había
bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso:
¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada, y la curiosidad, sin poder
contenerse, preguntó: ¿A las escondidas? ¿Cómo es eso?

Es un juego, explicó la Locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a
contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y
cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo
encuentre ocupará entonces mi lugar para continuar así el juego.

El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia, la Alegría dio tantos
saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que
nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad
prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban.

La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le
molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió
no arriesgarse.

Uno, dos, tres … comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer
tras la primera piedra del camino.

La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del
Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol
más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que
hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un
lago cristalino, ideal para la Belleza; que si el vuelo de la mariposa, lo
mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ideal para
la Timidez; que si la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad.
Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado,
cómodo…pero sólo para El.

La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, mientras la realidad
se escondió detrás del arco iris y la Pasión y el Deseo dentro de los
Volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo
importante. Cuando la Locura contaba 999,999, el Amor no había encontrado sitio
para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un
rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón... contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer
fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la
Teología;y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los
volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde
estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su
escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar
sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda
resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin
decidir de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la
Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris…
(mentira!, si ella estaba en el fondo del Océano) y hasta el Olvido, que ya
había olvidado que estaban jugando a las escondidas.

Pero…el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en
la cima de las montañas... y cuando estaba por darse por vencida divisó
un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas,
cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido
los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse.
Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en
la Tierra, eL AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los
sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había
bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso:
¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada, y la curiosidad, sin poder
contenerse, preguntó: ¿A las escondidas? ¿Cómo es eso?

Es un juego, explicó la Locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a
contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y
cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo
encuentre ocupará entonces mi lugar para continuar así el juego.

El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia, la Alegría dio tantos
saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que
nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad
prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban.

La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le
molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió
no arriesgarse.

Uno, dos, tres … comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer
tras la primera piedra del camino.

La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del
Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol
más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que
hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un
lago cristalino, ideal para la Belleza; que si el vuelo de la mariposa, lo
mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ideal para
la Timidez; que si la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad.
Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado,
cómodo…pero sólo para El.

La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, mientras la realidad
se escondió detrás del arco iris y la Pasión y el Deseo dentro de los
Volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo
importante. Cuando la Locura contaba 999,999, el Amor no había encontrado sitio
para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un
rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón... contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer
fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la
Teología;y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los
volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde
estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su
escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar
sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda
resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin
decidir de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la
Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris…
(mentira!, si ella estaba en el fondo del Océano) y hasta el Olvido, que ya
había olvidado que estaban jugando a las escondidas.

Pero…el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en
la cima de las montañas... y cuando estaba por darse por vencida divisó
un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas,
cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido
los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse.
Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en
la Tierra, eL AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.

viernes, 30 de octubre de 2009

Kaze y Amateratsu

La historia del dios del viento y la diosa del amanecer

Esta es una historia que los grandes sabios del antiguo oriente se sentaban a contar a sus jóvenes discípulos las noches frías de inviernos junto a la luz de una buena lumbre.

Es una historia de tiempos tan antiguos que ni si quiera había aparecido por aquel entonces ni el primer hombre ni la primera mujer, pasarían muchas lunas hasta que tal acontecimiento ocurriera. Por aquel entonces, eran los dioses los que habitaban la Tierra haciendo de las suyas.

Eran mas humanos de lo que les gustaría, y no siempre vivían en paz y armonía, de hecho siempre había envidias, disputas, desengaños, infidelidades…Pero todo ello en un ambiente idílico, en el que el sol brillaba todos los días, las flores decoraban los paisajes, los bosques eran frondosos y el agua clara.

Entre tanto dios enfadado y tanta diosa pasional había una pequeña diosa alejada de todo, Amateratsu, la diosa del amanecer. Era la encargada de que el sol saliera todos los días para iluminar la Tierra. Después de realizar su trabajo, disfrutaba de unas pocas horas de libertada antes de confinarse a su encierro en la esfera dorada hasta un nuevo día. Esas horas las aprovechaba vagando por bosques y ríos, por cumbres nevadas y campos verdes, disfrutando de la compañía de los pájaros y del susurro del viento.

Si, el viento le acompañaba siempre en sus paseos. Al principio lo acepto como algo natural, pero pronto descubrió que le hablaba y ella podía responderle. Y en sus pocos momentos, mantenía conversaciones con su amigo el viento, le descubría algo nuevo. Pero no siempre le acompañaba en sus paseos. Era un espíritu caprichoso y libre, y nunca se podía predecir donde se encontraba o si le vería a la mañana siguiente. Pero aun así, siempre lograba hacer que acabara pensando en el. Y cuando se retiraba a su prisión de fuego, meditaba sobre su extraña relación, sobre su compañero invisible, sobre sus sentimientos hacia el…Y notaba una extraña sensación, una sonrisa involuntaria, posterior enrojecimiento y vuelta a pensar sobre lo que le podía estar sucediendo.

Y es que esta pobre chiquilla nada había oído sobre el amor, el cariño, la pasión o tan siquiera la amistad. No comprendía las redencillas de los dioses, ni sus celos, ni sus pasiones ni odios. Y es que con tan poca vida fuera de su cárcel era normal que su ingenuidad se conservara casi intacta.

Pero, ¡oh diosa fortuna! Que un día el verdadero dios Kaze se presento a conocer en persona a la dulce Amateratsu de la que le hablaba su fiel compañero. Y que sorpresa se llevo cuando apareció como transportado tal caballero. Y es que ella que jamás había visto hombre alguno se quedo embriagada de tal sensación de poderío y de libertad. Y ella que apenas comprendía lo que estaba pasando, de pronto supo con esas certezas que se dan una vez en la vida, que seria suyo. No sabia ni como ni cuando, pero eso que importaba, seria suyo y de nadie mas.

Pero ay pobrecilla, no podía haber elegido hombre mas difícil. No se podía atar, ni dominar, ni manejar, no conocía el amor, ni el odio, no paraba de viajar, de conocer, jamás estaba en un sitio mas de dos días, por eso era el dios del viento. Pero que sabia ella pobre ignorante, solo que de repente su vida había adquirido un nuevo valor, una nueva meta por la que luchar, un nuevo sentido, y eso era suficiente. Y pidió consejo a su hermana mayor, la diosa del anochecer, reina de las horas más caóticas del día.

Y ella le enseño el arte de la seducción, del juego del amor y poco a poco la inocencia de Amateratsu se transformo en una astucia peligrosa e inteligente. Y sin que el pobre Kaze se diera cuenta comenzó a caer en la fina pero fuerte tela de araña que nuestra diosa comenzaba a tejer. Nunca abandono su espíritu curioso, y en sus paseos con Kaze siempre se mostraba igual de ingenua y alegre que siempre, cosa que cautivaba al joven dios, encantado de tener a alguien a quien enseñar sus conocimientos y sus travesuras.

Pero los días en los que el dios no aparecía, ella aprendió a coquetear con otros dioses de la naturaleza, así como de hacerle llegar esas noticias a Kaze a través de su compañero el viento que siempre se encontraba junto a ella. Y el pobre Kaze abandono su vitalidad y su optimismo, pues se había prendado profundamente de la diosa. Aparecieron los celos, y el dejo de viaja de aquí ara allá, centrándose solo en pasar el máximo tiempo con ella. Incluso cuando Amateratsu se retiraba a su encierro diario, Kaze no vivía tranquilo. Quería saber que pensaba, que anhelaba, si le deseaba tanto como el a ella, quería que fuera enteramente suya, y el no conocer las profundidades de su corazón le carcomía por dentro. Un día, decidió que no podía aguantar mas, y en uno de sus paseos tomo a Amateratsu y la hizo suya.

Fue salvaje, casi hasta violento y la pobre niña asustada, temblando que estaba, corrió hasta su guarida dorada. Kaze asqueado consigo mismo intentó alcanzarla, pero llego un momento en el que los rayos le quemaban demasiado y volvió con su compañero el viento.

Llego una época en la que Amateratsu no salía de su encierro por lo que el sol no alumbraba la tierra, vientos huracanados destrozaban las plantas ya muertas, dos corazones rotos lloraban en silencio. Los dioses preocupados por la situación decidieron arreglar el asunto. La madre de Amateratsu, la diosa sol, mantuvo una larga charla con su hija pequeña, de la cual solo se puede decir que pese a que la niña seguía destrozada por dentro, volvió a realizar su trabajo, aunque ahora nunca se alejaba de su guarida querida.

Y Kaze calmó su ira y frustración, pero ya sus vientos no mecían suavemente las hojas, no transmitían la paz y la libertad de antes. Triste y cansado vagaba como una sombra por su antes amada Tierra. Como le gustaría volver atrás en el tiempo, evitar lo que después causaría tanto daño. Pero eso, ni para los dioses esta permitido.

Pero dicen que el mismo tiempo es la mejor medicina, además hace mucho que la época de los dioses acabó. Pero hay cosas que por mucho que el tiempo pase no se olvidan, y deberíamos aprender de los errores pasados, pues el juego del amor es muy peligrosos y abocados estamos todos a jugar una partida.

¿Cómo acabó la historia? Los dos enamorados jamás se volvieron a ver, y fue una herida que nunca cicatrizó, pero cuando fueron obligados a salir de la Tierra para dar paso a otras criaturas, los dos volvieron la vista atrás al lugar donde primera vez se conocieron, y con una sonrisa nostálgica abandonaron lo que fue hasta entonces su vida.