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jueves, 28 de enero de 2010

Sentimientos

Quizá será que después de tantos días a flor de piel ya toque reprimirlos para que me dejen concentrarme en lo que son mis deberes a día de hoy. Pero hoy, con música de mi querido flautista de la calle que no me deja estudiar, después de la siesta que me ha dejado atontada, no se me ocurre que decir. O igual no sé qué decir por no dejarme en evidencia. Y es que me siento tan vulnerable cuando dejo mis sentimientos escritos en cualquier lado en el que se puedan leer, malinterpretar o bieninterpretar, pero necesito expresarlos, aunque sean medio escondidos entre líneas, para que si queréis saber que se cuece dentro de mi cerebro siempre pensando aunque no lo creáis y a veces no me lo crea ni yo, haya que pensar, ir más allá de lo meramente escrito, hacer un esfuerzo. Quizá es para discriminar los verdaderamente interesados de los simplemente cotillas. O quizá sea simplemente para llamar la atención, como los niños pequeños que necesiten que alguien esté siempre pendiente de ellos, sino no se sienten queridos. Porque sé que tengo muchos sentimientos allí, ahora escondidos, que con escarbar un poco saldrían a la luz, pero hoy no me apetece. Hoy simplemente me pongo en huelga de sentir.
Además como todos los sentimientos, los míos también tienen fecha de caducidad sino se renuevan poco a poco.
Aunque hay algunos que siempre atesorare dentro de mí para volver cuando los necesite.

Hablando y hablando

Me siento delante de tí, el café se está enfriando, la charla está siendo amena pero poco profunda. Cuanto hemos cambiado, ¿dónde se quedaron los sentimientos que tan profundos llegaron a ser hace no mucho? Te veo y casi ni te reconozco, no físicamente, hay cosas que no cambian como la profundidad de tu mirada, la calidez de tus manos, quizás distinto corte de pelo, quizá un poco más bajito por culpa de los tacones que ahora me acostumbro a llevar, quizá más delgado. Pero eso no importa, lo que importa es que estás más serio, ya no me miras como lo hacías antes de irte, no me sonríes con lo que sabes que me gusta, algo se ha roto, algo nos hemos perdido. Quizá los sentimientos no aguantaron la distancia, quizá no quisimos que aguantaran, quizá todo fue un sueño y yo la única ingenua que se lo tragó y es que viéndote así, al menos sé que eres real, pero no lo que sentimos. Bueno esto será lo mejor, ahora sí que cada uno con su vida, ya no hay dudas. Me hablas y no te escucho, sonrío como en otro mundo y tú lo notas. ¿En qué pienso? Si tú lo sabes, se me nota en la cara y a tí también. No disimules...



De repente se levanta y me planta el mejor beso de mi vida.

Despierto bruscamente de mi sueño, ha sido tan real...